4 mar 2010

(cap. 10) ...Conociendole mejor...(parte 1.)

Ahora sentía que mi vida era mucho mas interesante y divertida.
Entendí los gestos amenazantes de Lucas hacia el interior del bosque,entre los arboles.Era Gabriel que por alguna razón aun inexplicable nos seguía de cerca cuando él aparecía junto a mí.
Todos los días después de la escuela,volvía a casa por el camino mas largo,y siempre me encontraba con Gabriel,con el que me veía a menudo después de nuestro reciente encuentro,y con el que hablaba y reía de sus chistes todo el tiempo.
Me lo pasaba muy bien.Competíamos muchas cosas...cosas de amigos...mejores amigos.
Cuando le preguntaba porque se tomaba tantas molestias en ir a buscarme a la salida,prácticamente,siempre contestaba que era para asegurarse de que no me sucediera nada.Que tenía la "misión" de cuidarme de las garras de Lucas.Que con su "manada" se aseguraban de que ninguno como él se acercase demasiado a un humano,siempre con intenciones de hacer daño y saciarse.Y que Lucas,aun así sabiéndolo,se había sobrepasado y no solo con una,si no con dos humanas.Peor que peor.
Le habían dado el aviso de que si se propasaba acabaría mal.Por eso le dijeron a Gabriel que lo vigilara bien de cerca para estar ahí cuando hiciese algo "inadecuado".Así me lo explicaba,para no "asustarme".

Desde entonces ya no me encontraba mucho con Lucas, excepto al atardecer,que era cuando Gabriel se iba.
Era muy celoso y siempre me preguntaba que había sucedido entre él y yo durante el día.
Sabía que le gustaba a Lucas,aun así no me enamoraría de alguien que no conozco.
Por ahora no me interesaba tener algo mas que amigos,y aquella petición me la respetaba bastante bien.

************************************************************************************

Iba caminando,contenta como todos los días de vuelta a casa.Contenta porque me encontraría con alguien muy especial.
Había pasado como una semana desde el incidente de mis ambos nuevos amigos,y hace poco que iba a buscarme para "asegurarse" de que Lucas no apareciera.Era como mi guarda espaldas,mi protector.Aunque prácticamente innecesario,ya que Lucas jamás sería capaz de hacerme daño.
Y él siempre contestaba; -Es incapaz hasta que lo hace y deja de ser quien uno cree-.

Y allí estaba,apoyado en un árbol,con picardía y mirada intensa como el fuego.
-¡Hola!-lo salude alegremente.
-¿Que tal te ha ido hoy,Leti?-me pregunto mientras se situaba a mi lado.
-Pues bien,nada interesante.Aunque...-me lo pensé dos veces antes de decir nada,y me calle.No quería recordar lo que Moni me había advertido ese día.
-"Andante con ojo siempre que vuelvas a casa.Ahora veo mas de una de esas sombras a tu alrededor quienes no paran de perseguirte a donde vayas.No es algo bueno Leti,y no me gusta sea lo que sean esas sombras.Por favor cuídate"-.
-Aunque ¿que?-me pregunto intrigado al ver mi expresión pensativa.
-Nada-me apresure en decirle.
-¿Y "mi niñera" a que escuela va?-cambie de tema,siempre con alguna broma para él.
-¡Ja!-exclamó.-Que graciosa...-me miró con sarcasmo mientras me carcajeaba.
-Bueno,digamos que voy a una escuela...especial-le costo contestarme.
-¡¿Especial?!-insistí sin comprenderle.
-Si,bueno...Tu ya sabes que no soy ni como tu y toda la gente... Así que requiero un aprendizaje...especial-insinuó.
-No entiendo¿A que te refieres exactamente con "especial"?-volví a preguntar,confusa.
-Digamos que voy a una escuela que los que son como tu no conocen.A la que solo van personas...como yo-me aclaro.
Me sentí un poco molesta por como se expresaba...diferenciando a los humanos de los que son...como él,pero no le di importancia.
-Entiendo...¿Y que os enseñan allí que no os enseñen en las demás escuelas?-le pregunte intrigada.
-Bueno... también nos dan clases como las que haces tú,pero además nos enseñan a...controlarnos.A controlar nuestro estado...lobuno...Ya ha habido mas de un accidente,así que mas vale prevenir que curar¿no?-le costo explicarme.

Con Gabriel desde el primer momento conectamos al instante ¡En pocos días nos habíamos convertido en amigos casi íntimos!
Podía contarle cualquier cosa que él me entendía al "toque".Se iba convirtiendo,cada vez que nos encontrábamos,como un hermano para mí.En mi mejor amigo.Con él sentía que podía ser yo misma,y me agradaba su compañía.

-¿Y dime ¿Cual es tu clase favorita?-le pregunté.
-Sin duda en la que cambio de fase¡Es genial!-me dijo con aire emocionado.
-Me lo imagino-dije con voz apagada.
-¿A que te refieres?-me pregunto intrigado por la actitud que acababa de adoptar.
-¡Ya sabes! Poder ser un lobo y hacer...cosas-insinué.
-¿Como que?-quiso saber mis pensamientos.Me miro con ojos llenos de ternura y pasión.Me intimido un poco,pero no me molesto.
-No te hagas el tonto...Poder ser un animal poderoso y lleno de vida cuando os plazca,ir a donde os de la gana y cuando queráis,poder correr muy rápido...¡Ser libres prácticamente!-le dije un tanto celosa.
-¡¿Acaso te gusta ir rápido?!-preguntó.
-Me gustaría "correr" rápido.Y sobretodo ir un día de sol a la cima de una montaña al atardecer y poder observar como va callendo el sol por las montañas...-le confesé mis deseos inconscientemente en voz alta.
Al darme cuenta de lo que había dicho-¡Pero son cosas de chicas!Ni caso-intenté disimular mi vergüenza.
Me ruborice un tanto al haberle contado un deseo quizás íntimo.Pero era Gabriel,nada que le contase podría preocuparme,sabía que no pensaría mal y menos burlase,depende de qué fuese.
-Entiendo-dijo,comprendiendome ¡o al menos eso creo!.
-Pero eso seria casi imposible.Como ya dijiste,no soy como tú-le recordé aquellas palabras.
-Es verdad-me dio la razón,que quizás me molestó un poco.-Pero eres especial-dijo percatándose de mi molestia,y me dedico una sonrisa calidad.
-Gracias-me sentí alagada y de vuelta un tanto intimidada.
Cambié de tema.
-Oye ... Tú ya has ido a mi casa un pontón de veces -insinué "algo".
-Sí ¡Hasta la puerta!-dijo sarcásticamente.
-¡Y yo ni siquiera!Aún no me has invitado a la tuya - dije haciéndome la ofendida
-¡A mi casa... ¿hoy?!-se sorprendió.
-Si no tienes otras cosas que hacer...¿Porqué no?-.
-La verdad es que no tengo ningún plan pero ... -se detuvo dubitativo.
-¡Oh...! Ya entiendo.No quieres presentarme a tus padres porque ... - adiviné al instante queriendo una respuesta coherente.
-No creo que sea muy ... adecuado-dijo lentamente sin querer ofenderme,pero lo hizo.
-Ya ... -.Comencé a caminar por mi cuenta,ya que sin darnos cuenta nos habíamos detenido.
-¿Como...?¡Espera!-dijo alarmado.
Me detuvo impidiéndome el paso pero sin ser capaz de mirarme a los ojos y darme una respuesta.
-¿Y ahora qué?-.
-Leti ... es complicado ... deja que lo hable en casa¿si?-me dijo.
-¿No saben de mi?-pregunté mas molesta.
No mencionó palabra.
Éramos solo amigos,pero aquello me molestaba por alguna razón.No me explicaba el porqué de tanta molestia.Simplemente me molestaba.
Me quede esperando unos instantes.
-Gabriel.Entiendo.No pasa nada.Está todo bien-le mentí obviamente,y pasé por su lado disimulando que no me importaba lo mas mínimo.
-Leti espera.Claro que estás molesta-lo supo al instante.
Me detuvo agarrándome del brazo suavemente.
No hacían falta palabras.El contacto con su piel ya me había tranquilizado.
Me voltee para mirarlo y escuchar la escusa que tuviese que decirme.Y me encontré con una mirada que me ablandó hasta lo mas profundo de mi alma.Y me arrepentí de haberlo mirado.
-Te lo explicaré mas tarde.Te lo prometo.Si tantas ganas tienes de conocerme te concederé ese deseo.Espera hasta la tarde.Iré a tu casa y te lo explicaré-me dijo.Y supe que había sido sincero.
Me sentí una estúpida. ¿Era tan obvia que hasta se notaba que lo que había dicho era cierto?
-Uno,no estoy molesta.Dos,me da lo mismo.Si no quieres que vaya a tu casa,no iré.No hace falta que te molestes tanto-dije,actuando como que pasaba de todo.
-Quizás a ti te dé igual pero a mi no. Espérame esta tarde¿Ok?-insistió.
-De acuerdo-y deshice el amarre que tenía mi brazo sujeto,aun un tanto molesta.
Vi de reojo como su mirada se volvía un tanto triste ante aquel movimiento antipático de mi parte.Y seguí caminando.
La vuelta a casa fue rápida.No me percaté hasta que vi la casa doblando la curva.
Me di la vuelta para asegurarme de que él seguía ahí,pero después de mi actitud lo dudaba.Y efectivamente,no estaba.Tan pronto como lo había dejado atrás había desaparecido entre los árboles.
Me arrepentí de haberme comportado así con él.No me lo explicaba.Estaba molesta,antipática y además fingí que no me importaba en lo mas mínimo.
-"Idiota"-me dije.
Llegué a mi casa,comí y esperé a que se hiciese mas tarde,esperándole,como él me había pedido.
Aprovechando que no tenía nada que hacer me dispuse a echar una siesta para calmar mis pensamientos.Pero tan pronto cerré los ojos mi madre gritó mi nombre desde abajo,siempre cocinando...
Baje a regañadientes.Seguramente quería echarme la bronca por alguna muda de ropa que había dejado por ahí tirada.O quizás para que le ayudase en algo que necesitara.
-¿Sí mamá...?-le pregunté un tanto antipática.No estaba de muy buen humor desde lo que pasó con Gabriel.No quería hablar con nadie ni que nadie me hablara.Lo prefería así.
-Un amigo tuyo pregunta por ti-me dijo.-Está en la puerta esperando-.
Debía de ser Gabriel.El animo me cambió al instante.Era una mezcla de culpabilidad y satisfacción.
Me apresuré a llegar hasta la puerta.La abrí y ahí estaba. Sonriéndome como de costumbre,aunque note algo extraño en esa sonrisa.
-Hola-dijo.
-Hola-lo saludé también pero incapaz de mirarle a la cara.-¿Quieres pasar?-pregunté.
-Me gustaría explicarte algunas cosas.Pero en otro lugar-contestó un tanto serio.
-Está bien...-me preocupó su actitud.
Volví al interior de la casa para avisar a mi madre que iba a dar una vuelta con "mi amigo",y que en un rato volvía.
-¿Adonde vas?-preguntó. No supe que contestarle.
-A mi casa.Dijimos de ir esta tarde para que la conociese-respondió Gabriel de súbdito.
No me había percatado de que había entrado a la casa.
Aquella respuesta no se si mas bien me salvo o lo empeoró.
Mi madre me miro furtivamente.Y sabía perfectamente lo que aquello significaba.
Me prepararía para el sermón de mi madre a la vuelta.Obviamente le molestó que no le contase los planes que tenía pensados y se enterase en el momento.Pero era igual que mi padre;todo lo que resolvía hacer lo avisaba en el momento,no antes,y eso le molestaba mucho a mi madre entre otras cosas,la irresponsabilidad que ambos teníamos,además de que había sacado la pereza y la vagancia de él,excepto en algunos casos en los que lo que hiciésemos nos importase realmente.Por suerte no era ni nerviosa como mi padre ni histérica como mi madre.Una mala combinación si lo llegas a pensar.
Quizás por eso y otras "características" se separaron.Aunque por suerte no me afectó tanto al ser yo tan pequeña de edad(6 años calculo),y a mi hermana Sara menos.
Pudimos salir de la casa,aunque con un mal augurio en cuanto volviera.
Estuvimos caminando en silencio durante un determinado momento hasta llegar a los árboles.
Y mientras seguíamos caminando hacia el interior a "algún" lado,habló.
-Verás-comenzó-La relación con mis padres es un poco complicada cuando se trata de una chica.Son ese tipo de padres que se quedaron en su época y con sus costumbres-dijo.
-Pues bien-suspiró antes de explicarme todo aquello-Todo comenzó cuando era pequeño.Tenía dieciséis años cuando... -no pude dejarle continuar.Algo me llamó demasiado la atención.
-Gabriel...Estarás por cumplir los diecinueve.No hace tanto que tuviste dieciséis-dije,dando a entender que no hacía mucho que había pasado esa edad.Lo dijo como si ya fuese un adulto.
Al parecer lo que le dije le resultó gracioso junto con mi expresión confundida,ya que se carcajeó al oírme.
-Leti...Cuando cumplas los diecinueve yo cumpliré los treinta-me aclaró.
-"¿Cómo podía ser?"-me dije entre una maraña de enredos. ¡Su actitud no parecía de un "hombre" de veintisiete años! Jamás lo habría sospechado.
Sabía que los Vampiros se detenían en el tiempo y no envejecían.Eran como Dioses.Incluso tenían algún "don" al igual que ellos.Aunque mas bien habían sido creados desde el inframundo.O como dirían en la iglesia,por el mismísimo demonio.
Pero jamás leí en ningún sitio que los Hombres Lobo también se detenían en el tiempo,aunque de una manera mas diferente.
Gabriel vio mi confusión y decidió explicármelo antes de seguir con el tema de sus padres.
-Veras.Los Hombres Lobo cuando llegamos a la edad de comenzar a madurar es cuando comenzamos a cambiar.No solo como los humanos,sino que también sufrimos los cambios de fase.Y a esa edad son incontrolables y confusos.Durante los dos o tres primeros años nos transformamos solo con la Luna Llena,perdiendo completamente la consciencia y el control de nosotros mismos o del animal que nos controla.A las chicas les sucede lo mismo,y al tener dos años antes de experiencia siempre consiguen controlarlo antes que nosotros.Depende de cuanto duremos en controlarlo nos detendremos a una determinada edad.Yo,por ejemplo,aprendí a controlarlo a los diecisiete,justo antes de cumplir los dieciocho-explicó detalladamente.-Así que,prácticamente,lo controlé por completo a esa edad-.
-"¡No sabía que también había Mujeres Lobo!"-pensé.
-Luego de haber superado esos años de perdida de consciencia y acciones es cuando acudimos a esas escuelas especiales de las que te hablé.Y ahí nos enseñan,no solo a controlar,sino que también a poder transformarnos cuando y cuanto queramos.
Es cuando llegamos a controlarlo por completo en cuanto dejamos de transformarnos.Esto suele suceder inconscientemente.Dejamos de tener la necesidad de cambiar de fase y perdemos técnica-aclaró.-Son como las matemáticas.Si dejas durante un largo tiempo sin practicar a dividir,cuando necesites ponerlo en práctica ya no tendrás tanta habilidad y deberías comenzar desde el principio.Nosotros...-refiriéndose a los Hombres Lobo- no podríamos comenzar de nuevo,ya que una vez tan rápido dejamos la "práctica" empezamos a ser más humanos y terminamos por envejecer como seres normales y corrientes.Hay algunos que no aceptan serlo y cambian de fase muy a menudo,justamente para seguir adquiriendo conocimiento-.
En ese momento pensé que es lo que querría Gabriel de ambas opciones.
-Pero los que deciden dejarlo es por temor a hacer daño a alguien,sea o no inocente,se sienten culpables y creen que lo que les ha tocado vivir es una maldición y hacen lo posible por volver a ser personas normales y corrientes.Estos son los que lo dejan más rápido,temiendo al lobo que vive en ellos mas que a nada en este mundo-.
-¿Y porqué deberían de hacer daño alguien?-pregunté intrigada.
-O bien por la Luna Llena durante el primer año y medio o bien por haberse transformado muy cerca de alguien y causarle heridas leves o incluso la muerte-.
-"Osea que si se transforman muy cerca de un humano pueden herirla..."-pensé repitiendo en mi cabeza sus palabras.
-También están los que no quieren pertenecer a "ese" mundo y deciden dejarlo naturalmente-terminó de decir.
-¿Y de todos esos casos cual sería el tuyo?-le pregunté queriendo saber sus deseos.
-No lo sé.Jamás me había hecho esa pregunta-dijo pensativo para poder responder la pregunta.Pero no encontró respuesta.Así que tuve que conformarme y dejar sin respuesta a mi pregunta.
-Entonces sigamos con el tema de tus padres-le recordé.
-¡Claro!-se apuró en recordar por donde se había quedado.
-¡Ah!Sí-exclamó.-Te decía que a los dieciséis años,justo también cae con la edad de transformación,es la edad en que se decidía la pareja de los hijos para casarla más adelante.Y me designaron a una chica.
Ya habiendo planeado aquello nos presentaron a ambos. Pasábamos mucho tiempo juntos porque nuestras familias eran muy amigas.Ella era una chica muy bonita.Llegamos a enamorarnos y tener una época de adolescentes enamorados.
Eso cambio por completo cuando mis padres y yo tuvimos que mudarnos por cuestiones familiares y económicas.Ambos,sabiendo que no seria muy probable que nos esperáramos hasta la llegada de "la boda",cortamos.Cada uno siguió su camino,y desde entonces no nos volvimos a ver ni mis padres dejarme enamorar de otra chica.En cambio a ella le habían asignado también a otro chico,al cual nunca conoció hasta donde yo sé,por si sucedía algo conmigo,cualquier cosa.Los chicos en esa época éramos más libres,pero las chicas si o sí debían estar comprometidas desde bien pequeñas con mas de un hombre,por las dudas-me explicó para que no se me escapase nada.
Me quedé sorprendida con todo lo que me había contado.Demasiada información en tan solo un día.No sabía cuento habíamos estado caminando,pero me dio la impresión de que bastante.
-Hay algo que no entiendo-dije después de pensar unos segundos todo aquello.-Entiendo que no quieran que tengas una novia,ya que so ocasionaría problemas con ambas familias.Pero si yo soy tu amiga...¿Porqué no me dejarían ir a tu casa y conocerlos?-quedé intrigada.
-Tú ya sabes como son los padres.Con cualquier señal empiezan a tener ideas que no son de nosotros y terminaría mal a pesar de que yo les dijese que solo eres mi amiga.Directamente no me creerían y me exigirían que te dejase de ver-explicó.
Aquello que decía me resultaba un tanto exagerado ¡Solo era un adolescente!Y los adolescentes necesitan a prender del amor para más adelante,igual que otro millón de cosas más.Pero se veía muy serio hablando de ello.Quizás no exagerase tanto como me parecía.
-¿Entonces me estás diciendo que me mantenga en secreto frente tus padres?-hice una pregunta demasiado obvia,aun así quería saber su respuesta.
-Tienes razón.Es demasiado estúpido.Pediré que me intercambien,ya que sola no pienso dejarte-dijo,refiriéndose con "sola" a Lucas.
-¡Está bien!No hace falta-me apresuré en decir.
-¿Cómo?No entiendo...-dijo confundido con mi reacción.
-No pienso dejar que nadie,involuntariamente de nuestra parte,nos separe y deshaga la amistad que estamos ejerciendo-me sinceré.
-Además.No pienso dejar que esa chica se quede contigo-dije,ya habiéndome dado cuenta,tarde,de que me estaba sincerando demasiado.
-¿Y eso porqué?-me preguntó interesado y "haciéndose" el interesante.
-No seas idiota ¡Está claro! Si vuelves con ella tendrás menos tiempo para mi y dejaríamos de ser amigos-le aclaré.-Cuando uno tiene novia y se ve mucho con su amiga,ella se pondría celosa y...ya sabes lo que pasaría-dije sin querer explicar detalles.
Al oír aquello se carcajeo,pero no dijo nada.
Seguimos caminando sin decir palabra.
Entonces,en un momento,Gabriel me hizo un gesto de "espera aquí" y se alejó ocultándose tras los árboles.
No entendí hasta que de ellos apareció un enorme lobo de varias gamas de castaños.
Me pareció ver como el lobo me sonreía,mostrándome todos sus colmillos blancos y moviendo el rabo de un lado al otro.
Vi como el lobo hacia un movimiento de hocico señalando su lomo.Entendi lo que intentaba decirme,pero me detuve.
-¿Seguro?-pregunte insegura.
-"¡¿Esque tambien tienes miedo de subir a lomos de un animal salvaje?!"-escuche en mis adentros.
-¿Eres tu el que me habla?-le pregunte confusa y al mismo tiempo sorprendida.
-"¿Me has escuchado?"-volví a escuchar aquella voz,aunque esta vez sorprendida.
-¡Claro que sí! Pero...¿como puede ser?-volví a preguntarle a la voz proveniente de aquel lobo.
-"Supongo que en un rato vendrán mis amigos a casa,y podré preguntarles como es posible.Mis padres no estarán ¿Te apetece venir y presentarte a todos?"-me preguntó.
-De acuerdo-contesté un tanto insegura.
Cuando estube arriba de su lomo no sabia a que agarrarme para no caerme al suelo cuando empezara a correr.
-¿Pero a que me agarro para no caerme?¡No hay ni correas ni collar!-dije la utima frase en plan broma.
-"Ja,ja,ja¡muy graciosa!"-volví a escuchar.
-Hablando en serio.Lo único que veo son tus...-no pude continuar la frase por el grito que pegue cuando el lobo salio disparado como una bala.Me dio la impresion de que lo habia hecho a proposito,devolviendome el chiste que le habia hecho recientemente.
Corria rapidisimo.Me agarre bien fuerte a lo que pude. Reuní valor y abrí los ojos.
Apenas pude enderezarme,pero pude ver por uno de los costados como el lobo llevaba,en la boca,un pantalón, pensé en la idea de que se los había quitado para no romperlos.Me reí en pensar en aquel echo.
Me acerque a una de sus orejas.
-Para un segundo,por favor-le susurré.
Al oir aquello se detuvo suavemente,y se voltio para,por lo menos,verme de reojo.
-"¿Que sucede?"-escuche como me preguntaba interiormente.
-Dame tu pantalón-le sonreí con una carcajada.
Dudo unos instantes,pero en seguida los deposito en mi mano,quien los agarro para guardarlos en un bolsito que llevaba a un costado.
Llegamos a su casa rápidamente.
-"Leti,ya hemos llegado"-me aviso Gabriel.
Abri los ojos a medias.El aire me había dado fuertemente en la cara, dejándola medio fría.Durante el camino no tuve mas remedio que sumergir mi rostro entre todo el pelo del lobo para protegerlo del aire cortante.Ahora con la cara bien blanca las mejillas se me habían sonrojado más.
Ante mí,vi una casita de madera,pequeña pero muy bella.
Pude ver que en la parte trasera de la casa había una parcela,en la que habían dos caballos;uno era casi todo de color negro,excepto en las patas,el pecho y la frente,que eran de color blanco,y el otro era del rebes,blanco y con algunas extremidades de color negro,como el hocico y alguna de las patas.
-¡Tienes caballos!-exclame sorprendida una vez que Gabriel volvió a su forma humana "con los pantalones puestos".
-Son de mi padre-dijo seriamente.
Lo mire extrañada.Y al ver que lo observaba giró la vista hacia mí.
Nos quedamos unos segundos observándonos.
Luego él se acercó y posó una mano en una de mis mejillas frías.
El contacto con su mano caliente hizo estremecerme.Me recorrió un escalofrío.Una sensación jamás sentida hasta el momento.
Desde ese mismo instante vi a Gabriel con otros ojos.
-¡Estas helada!-exclamó con tono preocupado.
Sus palabras me despertaron del encanto.
Ruborizada,aparté mi rostro de su cálida mano,sin querer que se percatase de aquello.
Queriendo cambiar de tema me dirigí hacia el corral donde pastoreaban tranquilos ambos caballos.
-Son preciosos-le dije mientras los miraba maravillada.
-Si tu lo dices...-insinuó.
-¿No te gustan los caballos?-le pregunte intrigada.
-Mas bien yo no les gusto a ellos-rectificó.
-¡Oh,claro!Por el echo de ser un...¡depredador!¿no?-dije la palabra depredador queriendo formar un ambiente relajado y gracioso.
-Exacto-dijo,manteniendo el rostro serio,sin hacer caso de mi "chiste".
-Éste es uno de los muchos inconvenientes que tiene ser como yo-dijo.
Instintivamente tomé su mano y empece a caminar hacia el caballo que teníamos más cerca,al de color negro.
-¡Eh!¿Que estas haciendo?-se sobresaltó.
-¡Tranquilo!Ya veras como sí que les caes bien-intente calmarle.Pero al parecer mis palabras no le tranquilizaron demasiado.
-No estaría del todo seguro.Más de una vez han intentado embestir contra mi-me dijo,un tanto asustado mientras nos ibamos acercando cada vez más.
-¿Les tienes miedo?-dije en plan burla.
-¡Claro que no!-dijo,sacando su rudeza de "macho".-Pero no quiero que salgas herida por mi culpa ¿entiendes?-sus palabras me ablandaron el corazón.-Y tampoco quiero tener que matarlos.Tú entiendes...-me miró pícaramente divertido, devolviendome el chiste que antes yo le había hecho.
-"¡Idiota!"-pensé.Por un momento me tomé en serio lo que acababa de decir.
-¿Confías en mi?-le pregunte mirándolo a los ojos,ignorando su broma.
Pude ver la respuesta reflejada en sus ojos.
-Entonces haz lo que yo te diga-le dejé claro.
-De acuerdo-suspiro inseguro.Nos acercamos al caballo y este golpeo una,dos veces las patas contra el suelo.
Gabriel se endureció.
-Quieto-le dije al soltarlo de la mano.
-Tranquilo-le susurré al caballo,intentando calmarle.Acerque mi mano a su hocico,pero la rechazó.
-Leti,se esta poniendo nervioso,mejor déjalo estar-me advirtió Gabriel con tono preocupado.
Lo ignoré.
Volví a intentarlo,y esta vez lo conseguí.Empece a acariciarle sin prisa suavemente el hocico,para después desplazar mi mano hasta su frente.
Se calmó.
Al parecer le gustaba que le rascasen y le dieran un poco de mimos.
-Ven-le dige a Gabriel.
Se acercó vacilante.
-Ponte por detrás de mi y agarrame de la mano-le dije,pero sin perder parte de mi concentración en el caballo.
-No se si debería...-lo interrumpí agarrandole yo misma de la mano.Aquel contacto hizo que me estremeciera unos instantes casi inexistentes.Noté que a él le había pasado lo mismo.
-¡Gabriel,relajate!-le dije al darme cuenta de que estaba muy tieso.
-Haz como yo¡Estate seguro de que no te hará nada y no lo hará!-le aconsejé.
Sentí como empezaba a relajarse poco a poco.Cuando lo estuvimos del todo,volvimos a intentarlo y esta vez dió resultado.
-¿¡Ves!?-le dije satisfecha por aberlo intentado.
-¡Ven,ahora puedes acercarte mas!-le dije mientras le dejaba espacio.
-Es increíble¡Es la primera vez que consigo tocarle!-me sonrió sorprendido del éxito que habíamos tenido.
-¿Has visto cómo sí que le caes bien?-le demostre triunfante.
-Tenías razón-me dijo mientras apretaba suavemente mi mano con la suya,que seguían agarradas mientras acariciabamos al caballo.
Pero éste,en un momento determinado,levanto las orejas mirando hacia otro lado y salió corriendo hasta la otra punta de la cuadra.
Gabriel se dio la vuelta y se sobresaltó.
Al notar aquello,lo imité.
Vi a un grupo de chicos;morenos y altos,con un solo pantalón como prenda y que no paraban de mirarnos con una ceja alzada,curiosos.
También me sobesalté.
Gabriel se puso por delante de mí,como queriendo ocultarme.

.....................CONTINUARÁ.......................